Shopping cart
Your cart empty!
Terms of use dolor sit amet consectetur, adipisicing elit. Recusandae provident ullam aperiam quo ad non corrupti sit vel quam repellat ipsa quod sed, repellendus adipisci, ducimus ea modi odio assumenda.
Lorem ipsum dolor sit amet consectetur adipisicing elit. Sequi, cum esse possimus officiis amet ea voluptatibus libero! Dolorum assumenda esse, deserunt ipsum ad iusto! Praesentium error nobis tenetur at, quis nostrum facere excepturi architecto totam.
Lorem ipsum dolor sit amet consectetur adipisicing elit. Inventore, soluta alias eaque modi ipsum sint iusto fugiat vero velit rerum.
Sequi, cum esse possimus officiis amet ea voluptatibus libero! Dolorum assumenda esse, deserunt ipsum ad iusto! Praesentium error nobis tenetur at, quis nostrum facere excepturi architecto totam.
Lorem ipsum dolor sit amet consectetur adipisicing elit. Inventore, soluta alias eaque modi ipsum sint iusto fugiat vero velit rerum.
Dolor sit amet consectetur adipisicing elit. Sequi, cum esse possimus officiis amet ea voluptatibus libero! Dolorum assumenda esse, deserunt ipsum ad iusto! Praesentium error nobis tenetur at, quis nostrum facere excepturi architecto totam.
Lorem ipsum dolor sit amet consectetur adipisicing elit. Inventore, soluta alias eaque modi ipsum sint iusto fugiat vero velit rerum.
Sit amet consectetur adipisicing elit. Sequi, cum esse possimus officiis amet ea voluptatibus libero! Dolorum assumenda esse, deserunt ipsum ad iusto! Praesentium error nobis tenetur at, quis nostrum facere excepturi architecto totam.
Lorem ipsum dolor sit amet consectetur adipisicing elit. Inventore, soluta alias eaque modi ipsum sint iusto fugiat vero velit rerum.
Do you agree to our terms? Sign up
Entre la IA y el portland
Ricardo Peirano, 2 de junio de 2026

Tan importante y tan nimio como eso ha sido la discusión de los últimos días.
En Uruguay buscamos como disfrazar las sistemáticas pérdidas de la División Portland de Ancap haciéndonos “trampas al solitario”. En lugar de atacar el problema de raíz, un problema de productividad y de mercado, al Ministerio de Industria y Energía se le ocurre la “brillante” idea de pedir al Congreso de Intendentes que compren portland a Ancap y de este modo forzar un aumento de consumo que no vendría por la vía de la “acción racional” sino de la “ayuda afectiva” al país. Y ello, según párrafos de la carta de la Ministra Fernanda Cardona, porque el estado nacional hace transferencias anuales por valor de varios cientos de millones de dólares a las intendencias.
De esta manera, los US$ 25 millones que Ancap pierde por año en su producción de portland se distribuirían más o menos equitativamente entre las 19 intendencias. Y sería muy difícil rastrear un aumento de costos en las obras municipales.
En lugar de solucionar el problema, se lo reparte entre las 19 intendencias pero las cuentas de Ancap quedan saneadas. Es como barrer la basura debajo de la alfombra para que no se vea.
Mientras nosotros estamos en este debate casero y de suma cero (lo que se gana por un lado se pierde por otro), el mundo sigue dando vueltas al tema de la IA, de sus problemas, de sus beneficios, de sus desafíos geopolíticos (una carrera de dos entre Estados Unidos y China, con los demás mirando desde fuera) y hasta de sus desafíos éticos.
En materia de IA, creo que es importante prestar mucha atención cuando habla Jensen Huang, el CEO de Nvidia, la empresa de mayor capitalización bursátil que llega a los 500 mil millones de dólares (una cifra más alta que el PIB de Alemania, el tercer país del mundo).
Huang tiene una visión radicalmente distinta a la de varios de sus pares. En lugar de pensar en la destrucción de puestos de trabajo, Huang piensa en el aumento de productividad de las empresas.
En una reciente conferencia Huang puso el ejemplo de los radiólogos. "Un científico de la computación muy importante dijo que el primer trabajo que iba a desaparecer era el de radiología". “La predicción, dijo, fue parcialmente correcta y profundamente equivocada”.
Huang reconoció que la primera parte del pronóstico se cumplió: "Ningún humano en el mundo puede hacer un mejor trabajo. Hoy, el 100% de la radiología está infiltrada por IA. Está completamente integrada en la radiología".
Pero el efecto sobre el empleo fue el opuesto al anunciado. "Ese trabajo, como se predijo, no fue eliminado", afirmó Huang. "Los radiólogos ahora pueden estudiar más escaneos, pueden tomar más pacientes, pueden hacer más escaneos a los pacientes, diagnosticar mejor las enfermedades... el hospital está ganando más dinero, el departamento de radiología es ahora uno de los mayores centros de generación de ganancias. Como resultado, quieren contratar más radiólogos".
Para Huang el error de fondo es "que todo el mundo malinterpreta que el propósito de un trabajo y la tarea de un trabajo están relacionados, pero no son lo mismo". Siguiendo con los radiólogos, Huang dijo: "Deberíamos decirles a los radiólogos: tu propósito en la vida no es sentarte en una habitación oscura a mirar una estación de trabajo para estudiar un escaneo. Tu propósito en la vida es trabajar con médicos, ayudar a tratar pacientes, diagnosticar la enfermedad, hacer que la gente esté bien. Ese es tu propósito en la vida. Estudiar el escaneo es solo una tarea que hacés".
Y Huang terminó su conferencia con una advertencia: "Mi mayor preocupación es que asustemos a la gente de Estados Unidos al punto de que la IA sea tan impopular o que la gente le tenga tanto miedo que no la usen".
De cualquier manera, la disputa si la IA traerá un apocalipsis laboral o un paraíso terrenal (la proyección de Elon Musk) donde trabajar será opcional ya que todos viviremos de la Renta Universal que se pagará con los beneficios de la IA, aún no se ha saldado.
Un buen aporte, aparte del de Huang, es del David Solomon, CEO de Goldman Sachs. Hace unos días escribió en el New York Times al respecto del “apocalipsis laboral”. Solomon afirma que habrá una disrupción en el mercado laboral. Algunos trabajos dejarán existir, otros se transformarán (como los radiólogos a los que hacía referencia Huang) y otros se crearan, como ya ocurrió con la creación de 200 mil puestos de trabajo en el sector de la construcción por el desarrollo de data centers.
Según Solomon, esta última acción ha sido la constante en los pasados cincuenta años en los Estados Unidos. En efecto, desde 1962 hasta ahora, el empleo civil creció más que la población, bajando la tasa de desempleo. Y ello a pesar de la pérdida de 3 millones de empleos en el sector industrial (que tanto obsesiona a Trump y sus seguidores) que fueron más que compensados por los empleos generados en el sector de la salud. La economía americana, durante este período, ha sido capaz de generar un aumento neto de 2 millones de empleos al año. Algo así como 100 millones de empleos en el último medio siglo.
Lo que sí implica un desafío de la IA no son sus efectos en el mercado de trabajo sino los posibles efectos en la humanidad por la forma de interactuar. El pasado lunes 25 el papa León XIV presentó su primera encíclica “Magnifica humanitatis”. Lo novedoso no fue la presentación de una encíclica sobre IA, aún con todo lo que ello implica por las definiciones claras de Papa León sobre la necesidad de un diálogo con los constructores de la IA y sobre la distribución de los beneficios que ella genere para atender a los más afectados por la nueva tecnología.
Lo más llamativo fue que en la presentación estuvo presente Chris Olah, cofundador de Antropic, uno de los líderes mundiales en IA. Olah habló en presencia del Papa y varios cardenales y dijo que para que esta tecnología de la IA vaya bien “precisamos que personas de fuera del mundo tecnológico nos hagan llegar sus críticas y sus visiones”. Y en ese sentido alabó la encíclica papal.
Olah, empresario multimillonario canadiense, fue más allá de la tecnología de la IA y sugirió tres desafíos. Primero, “nuestro deber con los más pobres del mundo”. O sea, como hacer para que los beneficios de la IA puedan ser compartidos globalmente.
Segundo, “la necesidad de imaginación moral y ambición con respecto al florecimiento humano”. Y en ello hay que preocuparse incluso de la salud de las nuevas generaciones.
Y el tercer desafío es “la necesidad de discernimiento sobre la naturaleza de los modelos de IA”. Según dijo textualmente Olah, “seguimos encontrando cosas misteriosas, incluso inquietantes. Encontramos estructuras que reflejan resultados de la neurociencia humana. Encontramos evidencia de introspección. Encontramos estados internos que reflejan funcionalmente la alegría, la satisfacción, el miedo, el dolor y la inquietud. No sé qué significa eso, pero creo que merece un análisis continuo”.
Y culminó su alocución de una manera que uno no habría esperado de un empresario de este calibre. “Necesitamos críticos informados que les digan a los laboratorios cuándo estamos fallando. Necesitamos voces morales que no se dejen doblegar por los incentivos”.
Un muy claro llamado a la comunidad internacional. Un reconocimiento de que no saben todo. Un deseo de contribuir al bien común de la humanidad con una herramienta de la cual aún no se conoce todo su potencial para el bien o para el mal. Una genuina petición de ayuda.
Y, en el fondo, un llamado a centrarnos en las cosas trascendentes que están juego en este momento de la humanidad.