Shopping cart
Your cart empty!
Terms of use dolor sit amet consectetur, adipisicing elit. Recusandae provident ullam aperiam quo ad non corrupti sit vel quam repellat ipsa quod sed, repellendus adipisci, ducimus ea modi odio assumenda.
Lorem ipsum dolor sit amet consectetur adipisicing elit. Sequi, cum esse possimus officiis amet ea voluptatibus libero! Dolorum assumenda esse, deserunt ipsum ad iusto! Praesentium error nobis tenetur at, quis nostrum facere excepturi architecto totam.
Lorem ipsum dolor sit amet consectetur adipisicing elit. Inventore, soluta alias eaque modi ipsum sint iusto fugiat vero velit rerum.
Sequi, cum esse possimus officiis amet ea voluptatibus libero! Dolorum assumenda esse, deserunt ipsum ad iusto! Praesentium error nobis tenetur at, quis nostrum facere excepturi architecto totam.
Lorem ipsum dolor sit amet consectetur adipisicing elit. Inventore, soluta alias eaque modi ipsum sint iusto fugiat vero velit rerum.
Dolor sit amet consectetur adipisicing elit. Sequi, cum esse possimus officiis amet ea voluptatibus libero! Dolorum assumenda esse, deserunt ipsum ad iusto! Praesentium error nobis tenetur at, quis nostrum facere excepturi architecto totam.
Lorem ipsum dolor sit amet consectetur adipisicing elit. Inventore, soluta alias eaque modi ipsum sint iusto fugiat vero velit rerum.
Sit amet consectetur adipisicing elit. Sequi, cum esse possimus officiis amet ea voluptatibus libero! Dolorum assumenda esse, deserunt ipsum ad iusto! Praesentium error nobis tenetur at, quis nostrum facere excepturi architecto totam.
Lorem ipsum dolor sit amet consectetur adipisicing elit. Inventore, soluta alias eaque modi ipsum sint iusto fugiat vero velit rerum.
Do you agree to our terms? Sign up
En una carrera contrarreloj, la Unión Europea (UE) y el Mercosur firmaron en Montevideo un acuerdo de libre comercio, representando un avance sustancial tras meses de estancamiento, principalmente debido a los cuestionamientos de los agricultores franceses, respaldados por el gobierno de Emmanuel Macron. Este acuerdo constituye un paso importante, aunque todavía debe superar el proceso de revisión en la compleja burocracia del bloque europeo. Francia, la segunda economía de la UE, atraviesa una crisis política singular que complica el panorama.
No es el único país enfrentando tensiones. Taiwán se declaró en alerta debido a maniobras navales de China cerca de la isla, lo que preocupa tanto al gobierno de Lai Ching-te como al saliente gobierno de Estados Unidos.
Este mes también fue testigo de celebraciones con la caída de la dictadura en Siria y la llegada al poder de una alianza islámica. Aunque promete unidad y respeto por los derechos humanos, sus antecedentes y creencias generan inquietud en Estados Unidos e Israel, dos países que se habían enfrentado al régimen sirio derrotado. La situación es aún más crítica para Rusia e Irán, aliados del régimen caído, que ahora enfrentan una posible pérdida de influencia geopolítica.
Así se cierra el año, mientras el próximo comenzará con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca el 20 de enero, un acontecimiento que seguramente marcará un antes y un después en la escena internacional.
LA LUPA
Acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea

Mandatarios del Mercosur junto con Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea. (EFE)
La visita de la presidenta de la Comisión Europea, la alemana Ursula von der Leyen (reelecta en junio del presente año), a la cumbre del Mercosur celebrado en Montevideo marcó un avance significativo a las negociaciones para un tratado de libre comercio entre el bloque económico sudamericano y la Unión Europea luego de 25 años.
El acuerdo crearía una de las zonas de libre comercio más grandes del mundo, con 450 millones de personas en la parte europea, 280 millones en la parte sudamericana y 25% del PBI mundial, reduciendo los aranceles para el 91% de los productos comercializados.
En particular se destaca la implementación de una cuota de 99.000 toneladas para el ingreso de carne bovina a la UE, con una reducción progresiva de aranceles hasta llegar al 7,5%. De acuerdo con cifras que maneja la Comisión Europea, este volumen representa apenas 1,6% de la producción de la UE. También se prevén contingentes para el comercio de azúcar y carne avícola y porcina, entre otros productos agrícolas.
Los puntos asociados a la agroindustria son los que generan mayores reticencias en las gremiales del sector primario europeo que alegan condiciones no competitivas frente a los países del Mercosur por diferencias en los costos de producción y estándares regulatorios. Estos reclamos llevaron a que el presidente de Francia, Emmanuel Macron, que enfrenta serias dificultades políticas (ver nota de las señales) expresara una ferviente oposición al acuerdo, no obstante, existe incertidumbre acerca de la capacidad de Francia para bloquear el acuerdo.
¿Qué cambió con respecto a 2019?
El nuevo texto añade al cuerpo aprobado en 2019 una serie de compromisos medioambientales que los países miembros de ambos bloques deberán cumplir. En particular, se detalla que el tratado puede suspenderse en caso de que una de las partes abandone el Acuerdo de París, así como el compromiso vinculante de los países del Mercosur para erradicar con la deforestación ilegal antes de 2030.
También, se destaca el respaldo político que tiene este nuevo hito, que se vio reflejado en la visita de von der Leyen a Montevideo y el posterior anuncio en conjunto con los mandatarios de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. En 2019, el acuerdo había sido anunciado en una reunión de cancilleres.
¿Cómo continúa el proceso?
Si bien existe un acuerdo entre las partes, aún restan una serie de formalidades para que comience a regir el tratado. En principio, el texto acordado (en inglés) tendrá una revisión legal a cargo de juristas especializados para luego ser traducido a los idiomas oficiales de los países parte, a cargo de lingüistas calificados. Este primer paso podría llevar hasta seis meses.
Luego, el acuerdo se presentará en el Consejo Europeo, donde están presentes los jefes de Estado y/o gobierno de los Estados miembro, junto con von der Leyen y António Costa, quien preside este órgano. Es allí donde Francia intentará bloquearlo. Para ello necesitará el apoyo de al menos otros tres países que en conjunto representen al 35% de la población de la UE o el 55% de los estados miembro.
Polonia ya se expresó en contra y existe incertidumbre acerca de la posición de Austria, Países Bajos e Irlanda. En este marco, el país que tendrá la llave para bloquear o facilitar la siguiente fase es Italia que, aunque se mostró favorable al acuerdo, quiere garantías para sus agricultores.
Si logra superarse este entramado, el acuerdo pasará a ser votado por el Parlamento Europeo, el que requerirá una mayoría simple para ser aprobado definitivamente y, con ratificación de los parlamentos de cada uno de los países del Mercosur mediante, comenzar con el proceso de implementación.
Bajo una perspectiva optimista, el tratado podría entrar en vigor a finales de 2025 o principios de 2026, siempre y cuando no se presenten contratiempos significativos y Francia no logre bloquear el acuerdo. Además, será clave observar lo que ocurra en Alemania, donde se celebrarán elecciones federales a finales de febrero del próximo año. Los demócratas cristianos, liderados por Friedrich Merz, quien aspira a ocupar el cargo principal del gobierno, parten con ventaja según las encuestas y son firmes defensores del acuerdo con el Mercosur.
EL RASTREADOR
Alerta en Taiwán por maniobras militares de China cerca de la isla

Un caza Mirage 2000 de la Fuerza Aérea de Taiwán se aproxima para aterrizar en el interior de la base aérea de Hsinchu (Taiwán) (EFE)
Taiwán está en alerta ante las maniobras militares de una numerosa flota naval china en las inmediaciones de la isla. Estos ejercicios navales se interpretan como un mensaje directo de Pekín al gobierno taiwanés debido a su cercanía con Estados Unidos (EEUU), así como un mensaje implícito al presidente entrante, Donald Trump.
El lunes pasado, el Ministerio de Defensa de Taiwán informó sobre la entrada de barcos navales y de la guardia costera de China hacia el estrecho de Taiwán y al Pacífico occidental, así como sobre las medidas de restricción parcial del espacio aéreo impuestas por Pekín.
Tres días después, en Taiwán se mencionó que en el ejercicio militar estaban involucrados 90 barcos, 30 de ellos pertenecientes a la guardia costera. Esto llamó la atención, ya que podría indicar maniobras en el mar con el objetivo de bloquear puertos de la isla.
Desde la isla se exigió el cese de la actividad militar en aguas cercanas a su territorio, considerando que dicha actitud socava la paz y la estabilidad, además de generar perturbaciones al transporte marítimo y al comercio internacional.
El motivo de la muestra de fuerza china parece haber sido la escala en Hawái y Guam, dos estados extracontinentales de EEUU, del presidente taiwanés Lai Ching-te, la semana pasada, en el marco de una gira por territorios del Pacífico.
China afirma que Taiwán es parte de su territorio y se opone a cualquier contacto oficial con EEU y otros países. Por ello, se opone a las ventas de armas por parte de EEUU.
En octubre pasado, el Departamento de Estado aprobó un paquete de venta de armas por 2.000 millones de dólares a Taiwán, que incluye misiles tierra-aire avanzados y sistemas de radar, aunque debe ser aprobado por el Congreso. EEUU es el principal proveedor de armas de Taiwán, lo que ha generado la oposición del régimen de Xi Jinping.
Todo esto ocurre a las puertas de un nuevo gobierno de Trump, quien durante la campaña electoral estadounidense afirmó que Taiwán debería pagar a su país por concepto de defensa y criticó el desarrollo de su industria de semiconductores, al declarar: “Taiwán nos robó el negocio de los chips”.
En general, persiste la incertidumbre sobre la política del próximo gobierno republicano hacia la isla, en constante tensión con China, y sobre cómo se reflejará allí la visión aislacionista de Trump.
LAS SEÑALES
Horas cruciales para Macron

El presidente francés, Emmanuel Macron, habla en el interior de la catedral de Notre Dame de París (EFE)
La restauración y apertura de la catedral de Notre Dame, el pasado sábado 7 de diciembre, tal como había sido prometido hace unos cinco años atrás, contrasta con la crisis política que atraviesa Francia, marcada por la reciente caída del primer ministro Michel Barnier. La reconstrucción del templo medieval, impulsada por el liderazgo del presidente Emmanuel Macron, simboliza un momento de cohesión y orgullo nacional, mientras el escenario político se muestra fracturado. El avance de partidos extremos, tanto de izquierda y de derecha, en la fundamental cámara baja, y un presidente cada vez más aislado en el plano político, evidencian la dificultad del Palacio de Eliseo para enfrentar los desafíos económicos que alimentan el creciente descontento ciudadano.
La parálisis política de facto de la segunda mayor economía de la Unión Europea (UE) se gestó tras el resultado de las elecciones legislativas anticipadas de junio pasado. La destitución de Michel Barnier como primer ministro, el miércoles 4 de noviembre, por la Asamblea Nacional (cámara baja), representa un momento clave en el estancamiento del sistema parlamentario.
La arriesgada jugada de Macron al adelantar los comicios, ante el avance de la extrema derecha francesa en el Parlamento Europeo, parece haber sido equivocada a la luz del resultado electoral. La Asamblea Nacional quedó dividida en tres fracciones ideológicas: izquierda diversa, centroderecha y extrema derecha, ninguna de las cuales tiene mayoría absoluta. Sin embargo, los polos de izquierda y ultraderecha, unidos por su deseo de perjudicar a Macron, se aliaron para hacer caer a Barnier.
Desde el gobierno de Georges Pompidou, en 1962, no se había registrado un hecho político de esta magnitud, lo que subraya la gravedad de la situación. Aún más desafiante es el contexto gubernamental, que requiere la aprobación de un presupuesto de emergencia antes de fin de año.
Se trata de una crisis política inequívoca, pero bajo ella subyace el problema económico del déficit fiscal, proyectado en más del 6 % al cierre de 2024. Barnier propuso reducir el déficit al 5 % para el próximo año y a 3% en 2029, lo que supone recortes de gastos y aumentos de impuestos.
Era un plan responsable, considerando que la Comisión Europea inició una investigación sobre Francia y otros seis países de la UE por registrar déficits públicos superiores al umbral del 3% del Producto Bruto Interno (PBI). Sin embargo, dado el rechazo rotundo de los partidos de la oposición, que juntos pueden conformar una mayoría en la cámara baja, el plan resultaba políticamente ingenuo, especialmente considerando que más de la mitad de los franceses apoyaba la caída del gobierno, según encuestas.
El jefe de Estado, cuyo mandato se extiende hasta mayo de 2027, nombró ayer como primer ministro al veterano político centrista François Bayrou, de 73 años, quien asumirá el reto de avanzar en la agenda dejada por Barnier. A primera vista, el desafío es enorme debido a la división de la Asamblea Nacional y al peso de la oposición.
El exitoso plan de construcción y reapertura de Notre Dame es una excepción de unidad que Macron puede exhibir con orgullo. Sin embargo, le será difícil restaurar la armonía de la política francesa, especialmente lejos de la estabilidad que el general Charles de Gaulle concibió hace 66 años con su famosa Quinta República.
EL TERMÓMETRO
Los principales jugadores internacionales que mueven fichas en el tablero de Siria

Abu Mohamed al Jolani, líder del grupo islámico Hayat Tahrir al Sham (HTS), figura clave en la caída de Bachar al-Asad (EFE)
El conflicto sirio podría representarse como una partida del juego de mesa War, en la que diversos actores nacionales, regionales e internacionales compiten por controlar territorios, recursos y narrativas, cada uno con sus propias cartas y estrategias. Esta metáfora ayuda a visualizar la complejidad del enfrentamiento.
Bashar al-Asad, el dictador sirio derrocado que huyó al exilio en Rusia junto a su familia, fue el primero en abandonar el juego. Su caída, el domingo 8 de diciembre, desencadenó el inicio de una nueva partida, con cambios de posición y ventajas para cada uno de los rivales en pugna. No hay modo de evitar un sacudón telúrico de un desenlace violento que puso fin a una autarquía dinástica atroz que comenzó con el pater familias, Hafez al-Asad, hace 53 años.
En medio de días de festejos en las calles de Damasco, el primer ministro de la transición, Mohamad al Bashir, se comprometió a garantizar los derechos de todos los grupos religiosos. "Precisamente por ser islámicos, garantizaremos los derechos de toda la población y todas las confesiones en Siria", aseguró el gobernante, que se mantendrá en el cargo hasta el 1 de marzo.
En otras declaraciones a la cadena de televisión catarí Al Jazeera, dijo que “ahora es el momento de que este pueblo disfrute de estabilidad y calma". Su mensaje de tranquilidad es importante debido a la desconfianza lógica, dada que la alianza rebelde está liderada por el grupo islamista radical Hayat Tahrir al Sham (HTS), que había sido una filial siria de Al Qaeda. Aunque ha asegurado su ruptura con el yihadismo, sigue figurando en la lista de "terroristas" de varios países occidentales, entre ellos Estados Unidos.
A continuación, un resumen del papel de los principales jugadores internacionales en el escenario sirio:
Turquía: Se posiciona como el mayor triunfador tras la expulsión del régimen de Al-Asad, respaldando a los rebeldes que lideraron el cambio. Su rol será crucial en la transición, con el desafío de garantizar estabilidad y facilitar la reconstrucción, aunque mantiene reservas sobre los grupos kurdos que apoyan a opositores armados en su país. La prioridad es asegurar una transición ordenada bajo el mando de Abu Mohamed al-Jolani como primer ministro. Para el gobierno turco, encabezado por Recep Tayyip Erdo?an, firme opositor de Al-Asad desde 2014, los objetivos centrales son garantizar un proceso pacífico y fomentar el entendimiento necesario para reconstruir un país devastado.
Qatar: También se beneficia de la caída de Al-Asad, compartiendo con Turquía el objetivo de derrocar al dictador sirio. Ahora, como un actor destacado en el período de transición, Qatar cuenta con la ventaja de su relación previa con la fuerza insurgente triunfante, el grupo islamista Hayat Tahrir al-Sham (HTS), que lideró el ataque. Además, su rol como mediador en la guerra entre Israel y Hamás en Gaza podría consolidarlo como una pieza clave en el futuro de Siria.
Estados Unidos (EEUU): Dado que Al-Asad era un aliado estratégico de Rusia e Irán, también hay que ubicarlo en la línea ganadora. Para la administración demócrata saliente de Joe Biden, el derrocamiento al dictador sirio es una buena noticia, aunque ha optado por mantener cautela en sus declaraciones públicas, probablemente porque aún es temprano para evaluar la viabilidad de establecer un gobierno de unidad y garantizar el compromiso de los insurgentes en evitar el resurgimiento del Estado Islámico. "Tenemos un claro interés en hacer cuanto podamos para evitar la fragmentación de Siria, las migraciones masivas desde Siria y, por supuesto, la exportación de terrorismo y extremismo", afirmó el secretario de Estado, Antony Blinken. Además, subrayó la importancia de garantizar que "las armas de destrucción masiva o sus componentes que permanezcan en Siria no caigan en las manos equivocadas". Por otro lado, el presidente electo, el republicano Donald Trump, considera que el conflicto sirio es ajeno a los intereses de EEUU. Sus declaraciones sugieren que no planea invertir esfuerzos en el período de transición, una postura alineada con sus promesas de campaña. Refiriéndose a Siria un día antes de los sorpresivos acontecimientos en Damasco, el sábado 7 de diciembre, escribió en redes sociales: "ESTA NO ES NUESTRA LUCHA... NO SE INVOLUCREN!".
Rusia: La caída del régimen sirio representa una verdadera humillación para el presidente ruso Vladimir Putin, quien protegió a Bashar al-Asad y cuya intervención evitó, en el pasado, su derrota a manos de las fuerzas insurgentes, aunque no logró una victoria definitiva en el campo de batalla. La rapidez con la que se desarrollaron los eventos sorprendió al mundo, especialmente al Kremlin, que libra una guerra en Ucrania, la cual, a estas alturas, ha adquirido un carácter existencial para el líder ruso. Analistas prorrusos han advertido que la caída del dictador sirio pone en jaque toda la estrategia de Putin en Medio Oriente y, con ello, su ambición de convertir a Rusia en un jugador de la talla de Estados Unidos. Lo más urgente en estos momentos es garantizar el mantenimiento de las bases militares rusas en territorio sirio, que desempeñan un papel vital en el Mediterráneo en términos de seguridad. Sin embargo, se da por hecho la salida de importantes fuerzas y equipos militares que, desde 2015, estuvieron al servicio de la guerra de Al-Asad.
Irán: Otro de los grandes perdedores es Teherán, para quien el régimen sirio derrocado representaba un aliado clave en el tablero estratégico y militar de Medio Oriente, no solo en relación con Israel, sino también con otros rivales regionales. En este contexto, Siria actuaba como un socio confiable de Hezbolá en su enfrentamiento contra Israel. La caída del régimen sirio debilita considerablemente esta alianza, lo que afecta negativamente la lucha estratégica de Irán. Como resultado, Irán es probablemente el actor más perjudicado por el papel que desempeñó en la represión del régimen de Al-Asad. El cambio de orden en Siria podría obligar a Teherán a reanudar conversaciones con Trump, planteando la posibilidad de un acuerdo nuclear que sigue siendo esquivo, mientras las sanciones internacionales continúan asfixiando su economía.
Israel: La principal preocupación de Israel en Siria era el creciente asentamiento de fuerzas iraníes y grupos aliados, como Hezbollah, cerca de su frontera. Sin embargo, sería un error ubicar a Israel en el bando triunfador. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, considera que el derrocamiento del régimen de Al-Asad ha creado un "vacío" en la frontera de Israel con la zona de amortiguamiento en la meseta de los Altos del Golán, lo que se percibe como una nueva amenaza para la seguridad del país. En respuesta, el gobierno israelí ha ordenado el despliegue de tropas hacia esa zona de contención, mientras se mantiene la tregua con Hezbollah en el Líbano y continúa la guerra con Hamás en Gaza. Desde la caída de Al-Asad, las fuerzas israelíes han llevado a cabo cientos de bombardeos contra instalaciones militares sirias para evitar que caigan en manos de los rebeldes que ahora están en el poder.
China: Es difícil explicar la posición de China en el tablero. Hasta el momento ha mantenido una postura cautelosa y pragmática en relación con Siria. Del mismo modo que ha respaldado a Al-Asad en el ámbito diplomático, haciendo énfasis en la soberanía de Siria y oponiéndose a las intervenciones extranjeras, particularmente de EEUU y de países occidentales, ahora apoya el pronto establecimiento de la paz y respalda al país en la búsqueda de un plan de reconstrucción que refleje los intereses de la población. Pekín China tiene intereses económicos en Siria y está interesada en participar en proyectos de infraestructura bajo la iniciativa de la Franja y la Ruta.
LO QUE SE VIENE
Trump prepara al mundo para su asunción

Donald Trump llega a la catedral de Notre Dame para reunirse con Emmanuel Macron, presidente de Francia, y Volodímir Zelenski, presidente de Ucrania. (EFE)
El próximo 20 de enero Donald Trump asumirá nuevamente como presidente de los Estados Unidos. Su regreso a la Casa Blanca estará asociado a cambios en el relacionamiento de los Estados Unidos con el resto del mundo, de acuerdo con sus propias manifestaciones sobre medidas que implementaría desde el primer día de mandato.
El próximo mandatario estadounidense reiteró su intención de llevar a cabo deportaciones masivas de inmigrantes ilegales y anunció que sancionará e impondrá subas arancelarias a aquellos países que se nieguen a aceptar a los ciudadanos de origen. Sobre fines de noviembre, Trump había afirmado que impondría tarifas a la importación de productos canadienses y mexicanos de hasta un 25% mientras estos países no colaborasen con el freno a la inmigración y el ingreso de fentanilo.
Además, incrementaría un 10% adicional en los aranceles sobre productos chinos. De acuerdo con el líder republicano, China es el origen de los precursores químicos que los cárteles mexicanos utilizan para la elaboración de fentanilo. Esta acusación fue negada por las autoridades del país asiático que alegaron que en su país existe un estricto sobre la producción de drogas y sus derivados.
Por otra parte, Trump subrayó la exigencia de que los socios de la OTAN alcancen el objetivo de invertir 2% del PBI en defensa como condición para que Estados Unidos permanezca dentro de la alianza militar. Durante su primera presidencia, en 2019, el mandatario electo había comenzado a cuestionar la conveniencia de continuar siendo parte de la alianza. Incluso planteó en aquel momento elevar el objetivo de gasto militar al 4%.
Tras una reunión con el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, propiciada por el presidente francés Emmanuel Macron, Trump insistió en la necesidad de alcanzar un alto al fuego y poner fin a la guerra con Rusia. Durante su campaña, fue crítico con la administración de Joe Biden por los paquetes de ayuda militar aprobados y prometió cortar con la financiación. En un mensaje en la red social Truth, manifestó que “China puede ayudar” a que las negociaciones entre Zelenski y Putin lleguen a buen puerto.
El tiempo apremia y los países deberán prepararse para los desafíos que plantea la nueva administración estadounidense. Sin embargo, no será hasta el 20 de enero cuando se pueda evaluar la disposición de Trump para cumplir con las exigencias que plantea a sus socios.