Mexizuela

Ricardo Peirano

10 de setiembre de 2024

Desde el 28 de julio, y antes, Nicolas Maduro y Venezuela se roban todos los titulares de América y el mundo. Su espectacular pero recontraprobado fraude electoral concitó la opinión pública mundial. Es que pocas veces un fraude electoral quedó tan al descubierto.

Y las acciones de un régimen contrariado, que quedó totalmente descolocado cuando la oposición mostró las actas electorales y las subió a internet para que se comprobara “urbi et orbi” el fraude, siguieron concitando enorme atención. Las manifestaciones de la oposición, las fuertes represalias (que acaban de enviar al candidato opositor Edmundo González Urrutia al exilio en España), las mentiras de Maduro sobre su intención, nunca cumplida, de publicar el 100% de las actas, llenaron el ciberespacio informativo.

Lo que ocurría, mientras tanto en México, quedó bajo el radar. México solo era noticia junto a Brasil y Colombia. Si reconocían o no la autoproclamada victoria de Maduro, si pedían las actas que permitieran comprobar esa “victoria”, si hacían presión sobre el dictador caribeño o si se mantenían en una posición neutral para seguir negociando en el futuro.

Pero mientras esto ocurría, y sigue ocurriendo, en relación con Venezuela, el ya saliente presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador (AMLO) aprovechaba la amplia victoria de las elecciones presidenciales para llevar a cabo su aspirada venganza conta el Poder Judicial. El populista presidente mexicano aprovechó el nuevo Congreso pero sin la nueva presidente Claudia Sheinbaum, que asume el 1 de octubre y mandó aprobar una reforma judicial por la cual todos los jueces, desde la Corte Suprema  y el Tribunal Electoral hacia abajo, cesan en sus cargos y se nombran sustitutos por elección popular sin necesidad de examen de aptitud.

AMLO, que tiene viejas disputas con el Poder Judicial desde la elección de 2006 cuando perdió ante Felipe Calderón, está dispuesto a ir a fondo antes de entregar el poder. Y el veterano político populista se ha preparado para la batalla final. Junto a la remoción y elección de los jueces (una medida destinada al fracaso), AMLO propone otras medidas que fortalezcan al Poder Ejecutivo en desmedro de organismo que hoy son autónomos, como la Guardia Nacional, etc.

Con ello y la amplia mayoría en el Congreso, AMLO va a dejar a su partido en posición de llevar a México por el camino de Venezuela. Fue lo que hizo Chávez primero y Maduro después. Ir conquistando parcelas de poder y erosionar la separación de poderes. Allí es donde está la clave que sostiene un régimen republicano de gobierno. Sin separación de poderes, sin independencia total de la justicia no hay régimen democrático que sobreviva aunque haya sido elegido en comicios libres y transparentes. También Hugo Chávez llegó al poder por vía democrática y luego cambió la constitución para hacerla a su medida.

Las democracias ya no mueren por la llegada de tanques a las puertas de las oficinas del Ejecutivo o del Legislativo. Se deterioran poco a poco. Se empieza limitando la libertad de expresión y paulatinamente se van cercenando otros derechos y libertades individuales en nombre del “pueblo”, aunque casi siempre es en beneficio de un caudillo carismático que se siente iluminado y que necesita gobernar por tiempo indefinido y sin cortapisas “burguesas” de ningún tipo. Por ese camino fueron, además de la Venezuela de Chávez, la Bolivia de Evo Morales, el Ecuador de Rafael Correa y, la más grave, la Nicaragua de Ortega y su señora.

Ahora está por verse si México se precipita por ese camino nefasto. A AMLO no le faltan ganas. Habrá que ver qué dice su sucesora cuando asuma. Pero en todo caso, México no es la Venezuela que encontró Chávez. Tiene instituciones más fuertes y su economía no depende exclusivamente del petróleo sino del comercio, especialmente con Estados Unidos.

Sin embargo, la potencial “venelizuacion” de México es más que una posibilidad. Ya son muchos los ejemplos de países que empezaron con cambios constitucionales que terminaron erosionando la institucionalidad democrática.

La prueba de fuego será el 1º de octubre, el inicio de la gestión de Claudia Sheinbaum, el mismo día en que Maduro decretó el inicio de la Navidad.

Prev Article
Tech Innovations Reshaping the Retail Landscape: AI Payments
Next Article
The Rise of AI-Powered Personal Assistants: How They Manage

Opinión:

Comments (5)

  1. Merrill Rayos 2 days ago Reply
    Sed ut perspiciatis unde omnis iste natus error sit voluptatem accusantium doloremque laudantium, totam rem aperiam, eaque ipsa quae ab illo inventore veritatis et quasi architecto beatae vitae dicta sunt explicabo.
    1. Jackqueline Sprang 2 days ago Reply
      Sed ut perspiciatis unde omnis iste natus error sit voluptatem accusantium doloremque laudantium, totam rem aperiam, eaque ipsa quae ab illo inventore veritatis et quasi architecto beatae vitae dicta sunt explicabo.
  2. Sanford Crowley 2 days ago Reply
    Sed ut perspiciatis unde omnis iste natus error sit voluptatem accusantium doloremque laudantium, totam rem aperiam, eaque ipsa quae ab illo inventore veritatis et quasi architecto beatae vitae dicta sunt explicabo.
    1. Lyndon Pocekay 2 days ago Reply
      Sed ut perspiciatis unde omnis iste natus error sit voluptatem accusantium doloremque laudantium, totam rem aperiam, eaque ipsa quae ab illo inventore veritatis et quasi architecto beatae vitae dicta sunt explicabo.
  3. Aleen Crigger 2 days ago Reply
    Sed ut perspiciatis unde omnis iste natus error sit voluptatem accusantium doloremque laudantium, totam rem aperiam, eaque ipsa quae ab illo inventore veritatis et quasi architecto beatae vitae dicta sunt explicabo.

Leave a Comment