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El buen y mal ejemplo de España
Nelson Fernández Salvidio, 5 de octubre de 2026

Los inmigrantes españoles dieron un buen ejemplo al Uruguay sobre su esfuerzo para progresar, su empeño en lograr que sus hijos le superaran, su disposición a trabajar en lo que fuera necesario para mantenerse y crecer en calidad de vida.
España da malos ejemplos periódicamente con reclamos de recibir las cosas en bandeja, por la gracia del Estado, y por medidas de gobierno de voluntarismo y facilismo.
Es una mala influencia.
Es mal ejemplo, porque inmediatamente se replica en países de Sudamérica, con la creencia de que se puede vivir de arriba y que los gobiernos tienen una especie de varita mágica que resuelve los problemas con decretos o leyes.
Pero los magos se mueven en el campo de la ilusión y no en el de la realidad.
Ahora, una multitud sale a las calles de ciudades españolas a pedir vivienda y a la vez pedir que se expulsen a los “rentistas”, o sea a los que compran viviendas para rentar.
Y el gobierno de Pedro Sánchez, rodeado de casos de corrupción y con el desgaste de opinión pública, quiere hacer un gesto para esos protestante, dando un golpe al mercado de vivienda, como si no se supiera cuál es el resultado de esas decisiones.
Los dirigentes que rodean a Sánchez lo impulsaron a convocar elecciones ahora, lo que se ha negado a hacer luego de revolcones por procesamientos judiciales a sus más cercanos, porque ahora “la derecha” puede sufrir en las urnas al oponerse a frenar desalojos y a poner tope a los ajustes de arrendamientos de inmuebles.
El problema político es que Sánchez dispuso dos decretos no porque lo tuviera en su plan de medidas, sino como reacción a las manifestaciones en Madrid por el desalojo de una anciana, lo que se convirtió en símbolo del reclamo de viviendas.
El desalojo era el quinto intento de lanzamiento dispuesto por la Justicia; los cuatro intentos anteriores habían sido frenados por protestas de militantes que complicaron el accionar de la policía.
En la quinta vez, la Policía Nacional montó un operativo para romper la cerradura y superar el cordón de activistas, que pasaron la noche frente a la casa para impedir la ejecución de lo dispuesto por la Justicia.
La mujer fue sacada en camilla y ahí surgieron protestas en el centro de Madrid.
El gobierno de Pedro Sánchez aprobó dos decretos que precisaban ratificación legislativa
¿Qué pasó con las medidas al ser tratadas en el Congreso?
El Partido Popular, Vox y Junts (Juntos por Cataluña) votaron en contra y los decretos no pudieron entrar en vigencia.
El primer decreto tuvo 172 votos a favor y 178 en contra.
El segundo tuvo apoyo de 166 diputados frente a 184 opuestos, porque el Partido Nacionalista Vasco (PNV) y la Coalición Canaria, que sí han apoyado el primero, se han sumado al no en el segundo.
¿Cuáles fueron los argumentos para rechazar los decretos?
La portavoz de “Junts”, Miriam Nogueras, declaró que el texto “es un engaño y no resuelve los problemas”. Vox sostuvo que la norma sacaría viviendas del mercado, y el PP dijo que la solución pasa por construir más viviendas.
¿Cómo siguió la polémica?
Militantes de izquierda montaron un campamento en la Plaza del Sol de Madrid, y además convocaron a una marcha hacia la Plaza de Cibeles bajo el lema “Hacia la huelga general”.
La vocera del Sindicato de Inquilinas, Valeria Racu, dijo: “Lo que se respira en las calles es una nueva energía que viene de demostrar que ocho días de poder popular son capaces de hacer mucho más que ocho años de gobierno progresista”.
“Todos tenemos derecho a la vivienda y no hay derecho a lo que está pasando”, afirmó Adhara Freile, una jardinera de 41 años que manifestaba en las calles; y agregó: “los políticos están a las órdenes del dinero, de los fondos buitre y alejados del pueblo”.
Los carteles decían: “que se vayan los rentistas”; “busco piso, vendo un riñón”; “si la vivienda es un negocio, ¿mi vida es la moneda de cambio?”.
Uno de los activistas dijo a la prensa española que seguirá protestando “hasta que alguien se atreva a regular” el mercado.
La izquierda española se negaba a elecciones anticipadas pero ahora quieren hacerlo, para exponer a la derecha con las medidas “por vivienda”. Decir que no son buenos con el pueblo por proteger los derechos de los propietarios y hacer respetar los contratos.
Los españoles que llegaron a estas tierras venían con una maleta de pocas cosas, sin dinero para comprar casa, pero con la voluntad de trabajar y conseguir buena vida en base a su propio esfuerzo.
¡Qué buen ejemplo daban aquellos gallegos!
Y que tristeza la España de este siglo que da tan malos ejemplos.