El valor de las palabras

Ricardo Peirano, 8 de octubre de 2026

Hay una estrofa en la canción de Jorge Drexler “Las Palabras” que merece ser rescatada.

Dice así:

“Usemos las palabras para dar matices

Busquemos sutileza en el palabrerío

Honremos cada letra de lo que se dice

Tiene infinitos grados la escala de grises”

Es una estrofa muy pertinente para muchas cosas pero especialmente para entender el dichoso tema del “embargo/bloqueo” que se usa cuando se refiere a la situación económica de Cuba. La polémica volvió, al menos en nuestros lares, esta semana con motivo del discurso del presidente Yamandú Orsi ante la Asamblea General de las Naciones Unidas. Sesión donde, como dice un dicho popular, cualquier puede decir cualquier cosa, incluso contra la propia organización y, sin embargo, ser invitado nuevamente el año próximo.

El presidente Orsi, en su alocución de 15 minutos, dedicó un breve párrafo a hablar del “bloqueo a Cuba”. La frase exacta fue: “el dolor que implica un estado de guerra interminable, el miedo y dolor que genera el crimen organizado, la amenaza permanente del terrorismo, la represión que surge de la tiranía  o  el sufrimiento que provoca un férreo bloqueo económico como el que sufre el pueblo cubano”.

Esa mención —sin crítica al régimen cubano— fue lo que más ruido hizo en Uruguay. Por un lado, desde el Frente Amplio se recibió muy bien el discurso en general y la mención al bloqueo de Estados Unidos en particular. Desde la oposición, en cambio, se criticó esa referencia y se habló de la falta de condena a los regímenes de Venezuela, Cuba y Nicaragua.

Sin embargo, al volver al Uruguay el presidente Orsi, para desconcierto de propios y extraños, aclaró que no habló de Cuba. Dijo en conferencia de prensa que “yo, en realidad no hablé de Cuba. Yo hice referencia a señales que no son tan buenas como lo del terrorismo, las guerras, la desigualdad extrema, los bloqueos económicos férreos con el ejemplo de Cuba pero no hablé del régimen cubano”. Es más, Orsi dijo que solo elogió a los Estados Unidos por los 250 de la  Independencia.

La gente, tanto los que opinaban a favor del discurso de Orsi como los que opinaban en contra, quedaron sorprendidos del desmentido. Porque las palabras del presidente, en un discurso preparado, escrito y leído en la Asamblea General, eran muy claras. No dejaban margen de duda.  

Y de hecho cuando el presidente quiso desmentir o corregir sus dichos, vuelve a ratificar lo de “bloqueo económico férreo”. Es cierto que no se refirió al régimen  cubano, que es un totem para la izquierda uruguaya por más que se haya hiper demostrado su fracaso económico y la supresión de las libertades fundamentales.

Pero en el discurso presidencial hay una clara e indiscutible referencia a “bloqueo económico férreo”, lo cual cae muy bien en el partido de gobierno. También es cierto que no “habló del régimen cubano”. Pero mejor que no lo hiciera, Claramente no iba a poner los puntos sobre las íes en la falta de libertades y en el estrepitoso fracaso económico del socialismo cubano, como han fracasado todos los experimentos socialistas que se implementaron en el mundo. Hambre y falta de libertad los caracterizan desde Rusia hasta Cuba pasando por China.

No se entiende bien porqué Orsi quiso rectificar o aclarar sus dichos sobre Cuba. En el partido de gobierno es música para los oídos. En la oposición no hubo sorpresa. Quizá haya consideraciones geopolíticas para no quedar mal con los Estados Unidos y con el presidente Trump que busca la caída del régimen cubano aunque no puede descartarse un “deal” (acuerdo) con las autoridades comunistas para que alguien que no sea Diaz Canel se haga cargo del gobierno como ocurrió en Venezuela. Eso sí, Cuba no tiene petróleo…

Pero más allá del tema de las relaciones con Estados Unidos, nadie esperaba del parte del gobierno una condena del régimen castrista. Tan solo hubiera sido bueno que no nombrara a Cuba y menos aún que hablara de bloqueo porque es algo que no hay ni ha habido desde el año 1962, cuando el episodio de los misiles soviéticos apuntando a Estados Unidos desde una isla situada a 150 kilómetros de la costa americana.

Lo que hay es un embargo, establecido por decreto y luego ratificado en 1996 por la enmienda Helms-Burton que limita el comercio y las relaciones con Cuba. Y que Cuba ha tomado como excusa para su fracaso económico.

Pero Cuba nunca sufrió un bloqueo salvo en los pocos días de la Crisis de los Misiles en 1962. Ha podido comerciar con otros países como China, Canadá y la Unión Europea, ha recibido inversiones de Europa (especialmente de España) y ha tenido sustanciales ingresos por turismo del alta calidad.

Incluso, pese a las restricciones, tiene muchas relaciones comerciales con Estados Unidos. Hoy en día, y pese a las restricciones que puso en vigencia Trump sobre abastecimiento energético  después de la caída de Maduro, hay 5 vuelos diarios que unen a la isla caribeña con los Estados Unidos. Son también millonarias las remesas que envían cubanos residentes en Estados Unidos a sus familiares en la isla. Y además desde suelo norteamericano salen exportaciones de cientos de millones de dólares de alimentos (mayoritariamente pollo y arroz).

Hablar de bloqueo es desconocer la realidad cubana y adherirse a la narrativa del régimen castrista. “Bloqueo” es una figura de guerra y mala guerra sería una que permite vuelos comerciales, remesas, exportaciones de alimentos y que acepta comercio, turismo e inversión de terceros países.

De cualquier manera, y más allá de distinguir correctamente entre “bloqueo” y “embargo”, cuesta entender por qué el presidente Orsi trató de relativizar lo que dijo en la ONU. Lo dicho, dicho está. Y aquí en Montevideo prácticamente ratificó su crítica al “férreo bloqueo”, que no es tan “férreo” ni es “bloqueo”. Es importante rescatar el valor de las palabras, de lo que se dijo y de lo que no.

Que haya que acabar con esta medida, es otra cosa. El embargo es un grave error estratégico de Estados Unidos que permite alimentar una épica antiimperialista por parte de un régimen que se hunde solo.

Era preferible levantar las medidas restrictivas y esperar que Cuba tomara un camino liberalizador al estilo del de China. Solo que Mao vivió menos que Fidel y su dinastía, lo que permitió a Deng Xiao Ping abrir el país al mundo y convertirlo en potencia global.

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Opinión:

Comments (5)

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